«A correr que se acaba el mundo»

A correr que se acaba el mundo no es un manual deportivo sino que apunta a mostrar al running como una fuente de energía espirtual.

1 de febrero de 2016

A correr que se acaba el mundo no es un manual deportivo sino que apunta a mostrar al running como una fuente de energía espirtual y una práctica que no sólo genera beneficios físicos sino también emocionales.

“A correr que se acaba el mundo», un libro que muestra al running como fórmula para alcanzar un mayor bienestar psíquico y emocional, lanzado en el mercado argentino por la editorial Aguilar.

El trabajo, escrito por el periodista y corredor Osvaldo Marzullo, relata sensaciones y experiencias basadas en el running, la práctica deportiva de mayor crecimiento en la última década tanto en la Argentina como en buena parte del mundo.

Sólo en Buenos Aires y sus alrededores se calcula que más de medio millón de aficionados salen a correr regularmente y participan del centenar de carreras callejeras que se organizan al año.

La última edición de la Media Maratón de la Ciudad de Buenos Aires, corrida a principios de septiembre, tuvo más de 20 mil inscriptos, una convocatoria superior a la de, por ejemplo, la célebre Half Marathon de Nueva York «El running es una práctica simple y económica: no requiere pagar un club o un gimnasio, y no se necesita de una cancha o de un equipamiento especial. Se puede andar por cualquier calle o parque y sólo se precisa tener un par de zapatillas para salir a correr», destaca Osvaldo Marzullo, periodista de la agencia Noticias Argentinas.

De 270 páginas y con una llamativa portada, el libro subraya que «desde que el mundo es mundo, correr es sinónimo de libertad, de energía, de movimiento», y deja en claro que «se trata de un ejercicio físico que fortalece el cuerpo, la mente y el espíritu en idénticas proporciones».

«A correr que se acaba el mundo» no es un manual deportivo ni una guía de entrenamientos, sino que apunta a mostrar al running como una fuente de energía espirtual y una práctica que no sólo genera beneficios físicos sino también emocionales.

Dividido en 21 km (capítulos) como una media maratón, con una entrada en calor (prólogo) y una relajación final (epílogo), «A correr que se acaba el mundo» repasa sentimientos y cuestiones comunes a todos los seres humanos, sean o no corredores, como los deseos de superación, la importancia de los afectos, el paso del tiempo, los miedos, los éxitos, los fracasos, y la actitud ante la vida.
Desde su óptica de corredor aficionado, el autor resalta valores como la solidaridad, la alegría y la energía positiva que distinguen al running, una práctica deportiva de crecimiento sostenido en buena parte del planeta.

«El fenómeno mundial del running tiene que ver con un redescubrimiento de la vida sana como arma para combatir el estrés de la vida moderna y sentirse mejor», señala el autor de «A correr que se acaba el mundo», libro cuya edición en el resto de América Latina y España está pautada para los próximos meses.

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