De enamorarse en la TV a correr en la montaña más alta

Lola Morán trabajó en “100 días para enamorarse” y en otras producciones. Ama la actuación, pero también pierde la cabeza por las competencias de trail. Ya estuvo en las sierras de Tandil, San Martín de Los Andes, La Angostura, Italia y Estados Unidos.

10 de marzo de 2020
(Por Federico Sánchez Parodi).- Lola se divierte en medio de la montaña. Juega y bromea. Corre casi sin mirar, a buen ritmo, pero sin exigirse. Se le ve la cara y está feliz, aprende técnicas de subida y bajada en medio de las sierras de Córdoba.

“¿Bajar cómo Kilian Jornet?  No, prefiero imitar a Tania (Díaz Slater), soy fan de ella y me encanta como corre”, le dice a Más Aire mientras le guiña el ojo a una de las mejores representantes de trail del país.

Lola Morán alterna jornadas de actuación con sus entrenamientos. En sus inicios pasó por muchos castings, hasta que Cris Morena se fijó en ella. Tuvo una destacada participación en “100 días para enamorarse” en un rol de adolescente que enamoraba a Juan Minujín. Antes la rompió en «Consentidos» y «Aliados».
 

Con cientos de miles de seguidores en las redes sociales, ella suele mostrarse a cara lavada y en zapatillas, con total simpleza. Y muchos de sus contenidos se basan en el sus entrenamientos.

 

Su primera carrera fue la San Silvestre, los 8k que se corren el último día del año. La disfrutó, pero la calle no es lo que más ama. 

Casi sin perder tiempo, armó las valijas y viajó para correr el Cruce Tandilia. Luego vinieron otras competencias en Patagonia Run, en San Martín de Los Andes, además de carreras de trail en Estados Unidos e Italia.   

“Respirar el aire y disfrutar del azul del cielo en el norte argentino es algo que no tiene precio”, sostiene, al tiempo que detalla: 
“Es todo nuevo, pero trato de leer, pedir consejos, aprender a usar los bastones y conocer el recorrido”. 
Lo cierto es que más allá de recibir muchas invitaciones, siempre se inclina por las carreras de trail. 

“La montaña me apasiona. Me encanta poder viajar y disfrutar del paisaje, conocer y al mismo tiempo, lo tomo como un juego, me divierte. No entreno por obligación, sino porque me hace muy feliz. No me imagino estar sin correr”, cuenta con una sonrisa de oreja a oreja. 

Y de hecho, su amor por la montaña se refleja en sus pedidos de zapatillas. En Adidas vuelve locos a todos al querer testear todos los calzados de trail. 

Una chica al rojo vivo

Lola suele comprar a todos con su sonrisa. Así convence a su madre Sabrina, que por más que le quiera decir que “no” a algo, sabe que su hija se saldrá con la suya. Su hermana Ana o su prima Agustina la siguen en algún entrenamiento, viendo como corre a velocidades diferentes, lejos de alcanzar.
 
Sucede que tiene facilidad para los deportes. Jugar al fútbol (tiene facilidad para hacer jueguitos), patinar, hacer longboard y practicar kick boxing son algunos de sus pasatiempos, aunque secundarios cuando se trata del running. 

Con el recuerdo de su padre Carlos, confiesa: “Para mí, cada corrida es un espacio nuevo para olvidarme de las obligaciones y los compromisos. Empecé a correr porque estaba muy triste, me ayudó a superar metas”.
 
¿Cuándo para de correr? A la hora de ir al Libertadores de América, para alentar a su querido Independiente. De hecho, aprovechó un viaje a Brasil para filmar una publicidad y gritó “Dale campeón” cuando el equipo de Holan se quedó con la Copa Sudamericana.

De hecho, a la hora de hablar de fútbol, es más pasional que su novio.

 

Con muchos desafíos por delante, Lola quiere seguir corriendo, disfrutando de carreras y viajando. De hecho, cuando cubrió el Mundial de Rusia para el programa “Mundo Leo”, sólo paraba las grabaciones para ir a correr.

Ahora, en España, alterna sus momentos de actuación con su gran pasión. ¿Cuál es su plan? Correr…

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