El ganador del maratón en los Juegos Olímpicos de 1904, descalificado por tramposo

El norteamericano Frederick Lorz fue ayudado en medio de la carrera, siendo dopado y trasladado por amigos.

22 de mayo de 2021

Los Juegos Olímpicos modernos han tenido lugar, con algunas interrupciones, desde el año 1896. Y el maratón siempre fue una de las pruebas más importantes de la competición. Hoy en día se realizan con estrictos controles y acapara la televisación de esa jornada.

Pero cuando se celebraron los Juegos Olímpicos de Saint Louis, Estados Unidos, en 1904, el mundo era otro. Y por eso, en aquel entonces las trampas y el dopaje eran muy habituales.

El norteamericano Frederick Lorz fue el ganador de la competencia en ese año, pero no lo hizo de manera limpia: luego de correr 15K se mostró exhausto y decidido a abandonar. Pero su manager, que lo venía siguiendo en su auto, lo subió al automóvil con el que recorrieron unos 17K, hasta que se rompió.

En ese momento Lorz se bajó del auto y siguió corriendo, tras haber tomado fuerzas y descansado durante más de media hora.

Al final el neoyorquino cruzó la meta como ganador con un tiempo de 3 horas y 13 minutos. Tras su “hazaña” ofreció algunas entrevistas y hasta lo esperaba Alice, la hija del presidente Theodore Roosevelt, para la fotografía de rigor. Todo era alegría hasta que varios espectadores se acercaron a la línea de meta y denunciaron lo que había ocurrido.

Luego apareció Thomas Hicks, que llegó segundo, y al ver a Lorz festejando le dijo a los jueces que ningún corredor lo había pasado. Entonces Lorz admitió que todo se había tratado de una broma, y reconocía haber hecho eso, pero sin decir la palabra trampa. Ante semejantes declaraciones y la evidencia, fue descalificado y expulsado de la Amateur Athletic Union.

Pero ese no fue el único suceso increíble de esa carrera, porque el segundo clasificado de aquella maratón logró terminar la carrera gracias a pequeñas dosis de rodenticida (veneno para ratas) acompañadas de un vaso lleno de brandy, que al parecer tiene efectos dopantes. Como también estaba exhausto tomó más de una dosis y, al terminar la carrera, casi pierde la vida.

Volviendo al tramposo de Lorz, él fue perdonado rápidamente por la asociación atlética luego de que pidiera disculpas, y demostró sus avales al año siguiente al ganar el maratón de Boston.

Luego, fue nuevamente sancionado por participar de una competencia no oficializada pero, reinstalado, en 1906 salió cuarto en el maratón de Chicago. Lorz siguió corriendo y murió a los 29 años a causa de una neumonía en 1914.

El antecesor griego

Hay que decir también que Lorz no fue precisamente el precursor en este tema, ya que antes hubo otro tramposo en el maratón olímpico.

Fue el griego Spiridon Belokas, quien participó en la prueba en los Juegos Olímpicos de 1896 celebrados en Atenas entre el 6 y el 15 de abril.

Belokas llegó a la meta en tercera posición. Pero fue descalificado poco después al descubrirse que había hecho parte del recorrido montado en un carro. En esa época los autos todavía no existían.

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