¿Cuánto debieron caminar los sobrevivientes de La Tragedia de Los Andes?

Más Aire te cuenta los detalles del trayecto que debieron realizar los dos rugbiers uruguayos Nando Parrado y Roberto Canessa hasta poder dar aviso y pedir auxilio para rescatar a sus compañeros en medio de las montañas.

27 de marzo de 2019

Cada día que pasa, la proeza crece y se vuelve increíble. En octubre de 1972, el Vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya cayó en medio de la Cordillera de Los Andes, cuando se dirigía a Chile transportando a un equipo de rugby para jugar un amistoso.

Eran ex alumnos del Colegio Stella Maris de Montevideo y la historia es conocida como La Tragedia de Los Andes. Películas como ¡Viven! relatan lo sucedido, con todo lo ocurrido, incluyendo la fuerza de voluntad, la sobrevivencia y los actos de canibalismo que debieron realizar para sobrevivir.

¿Pero cuánto debieron caminar en medio de las montañas Nando Parrado y Roberto Canesa para encontrar a alguien y avisarle que todavía había sobrevivientes?

Para responder ese interrogante, primero hay que ubicar el lugar de la tragedia. Tras estrellarse, el avión quedó ubicado en una pendiente este de Los Andes, a 3500 msnm, en el glaciar de las Lágrimas, en la alta cuenca del río Atuel, Mendoza, en el centro-oeste de la Argentina.

Este lugar está en el distrito Malargüe, muy próximo al límite con El Sosneado (en el departamento San Rafael). Debido a los datos erróneos que disponían los sobrevivientes, decidieron tomar el camino más largo. Al suponer (equivocadamente) que estaban en tierras chilenas, caminaron hacia el oeste, encarando el cruce del encadenamiento de Los Andes sin medios, preparación, ni fuerzas adecuadas.

Lamentablemente no supieron que estaban a sólo 22 kilómetros en línea recta del hotel Termas del Sosneado, de fácil acceso, que por ese entonces disponía de alimentos y una persona que cuidaba el lugar.

Después de cerca de 60 días de supervivencia en el lugar, tres rugbiers emprendieron la travesía, pero solamente dos lograron llegar, dando que uno se lesionó en el medio del camino y prefirió retornar antes que atrasar al resto.

La primera parte del trayecto fue la más complicada, atravesando la precordillera de San Fernando, hasta desembocar en Los Maitenes. Allí, vadearon un río por casi un día y medio, pero no pudieron cruzarlo por la crecida del deshielo, pero encontraron a un arriero al que le contaron los sucedido mediante señas y escribiéndole mensajes.

En total, Parrado y Canessa lograron completar cerca de 60 kilómetros en 10 días, hasta dar con un baqueano que pudo dirigirse a un puesto de control, a 10 horas de dicho lugar.

 

 

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