Madre e hijo unieron México y Ushuaia en bicicleta

Tania y su hijo Joshua soñaban con conocer los pingüinos. Así fue como emprendieron un viaje de cerca de 20 mil kilómetros, tardando casi 500 días hasta llegar al Fin del Mundo y alcanzar su objetivo.

18 de marzo de 2020

Lo que puede parecer una locura, una madre e hijo mexicanos lo hicieron real. Tania Hope y su hijo Joshua unieron su país con el Fin del Mundo, llegando a Ushuaia, en Tierra del Fuego, Argentina.

La historia comenzó cuando Joshua escuchó historias de muchos de sus amigos que al visitar la Argentina, se habían quedado encantados con los pingüinos, por lo que le contó a su madre su sueño de conocer a «esos animales raros y exóticos».

A pesar de ello, su familia les recomendó no viajar. «Es muy peligroso», les dijeron, como también les expresaron que «no estaban en condiciones de afrontar tal desafío».

Lejos de desanimarse, empezaron a proyectar todo. Hasta que en 2018 decidieron dar el primer paso y en su cuenta de instagram (@hopetrip.mx) empezaron a contar sobre cada pueblo que visitaban.

Fueron cerca de 20 mil kilómetros, con 477 días de viaje (comenzaron en noviembre de 2018), y 16 países visitados, parte del recorrido.

«Un sueño solo puede triunfar sobre la realidad, si se le da la oportunidad», fue el mensaje con el que se despidieron de su México querido, para emprender la travesía.

Con sus alforjas llenas de víveres, sus sacos para dormir, los cascos, y material de repuesto para sus bicicletas, se lanzaron hasta el fin del mundo…hasta conseguirlo, pasando por las ruinas de Machu Picchu, subiendo volcanes en Guatemala, visitando las pirámides de Yucatán, pasando por Cali, Quito y diferentes ciudades.

Además, también pasaron por la base del cerro Aconcagua (la montaña más alta del continente), Valparaíso o el volcán Lanín. ¿Lo más impactante? En el Calafate estuvieron en el Glaciar Perito Moreno.

Así fue como llegaron hasta el Fin del Mundo, y pudieron cumplir su sueño.

Este fue el mensaje que escribieron hace unas horas:

«Este viaje inició por un sueño…
El deseo de un niño de 9 años por conocer los pingüinos en su hábitat natural.. A sus 12 años me demostró que era un sueño que quería cumplir a como diera lugar…. Y asi comenzó el viaje de nuestras vidas!

Después de pedalear más de 20,000 kilómetros lo habíamos logrado!
Habíamos llegado al fin del mundo!!!
Lagrimas de emoción corrían por nuestra cara.

Faltaba ir a ver a los pingüinos, terminar lo que empezamos!!! He de confesarles que estuvimos a punto de no culminarlo por falta de capital… pero gracias a la hermosa gente que nos sigue Toti pudo cumplir ese sueño por el que pedaleo más de 1 año y 3 meses.

Para visitar a los pingüinos pasamos por el famoso faro del fin del mundo… donde los ojitos de Toti se iluminaban por ver cada vez más cerca su sueño hecho realidad!»

 

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