Maratón de Tokio: no se devuelven las inscripciones, ¿corredores estafados?

Hay tristeza y desazón por la suspensión de una de las maratones más importantes del mundo. Además, no se devuelven las inscripciones, ¿sabes cuánto dinero se queda la organización? La opinión de algunos de los maratonistas.

22 de febrero de 2020

La suspensión de la Maratón de Tokio para los corredores amateurs o populares fue un duro golpe, que muy pocos esperaban. Solamente en la línea de largada se verán a 206 competidores, atletas de elite o en silla de ruedas, que buscarán la marca mínima para clasificar a los Juegos Olímpicos.

El resto de los runners deberá mirar la competencia por TV…o peor, a un costado y desde las gradas, dado que la mayor parte de los 38 mil competidores ya tenían sus pasajes adquiridos y estarán en la ciudad.

Lo cierto es que se canceló el evento debido a la propagación del coronavirus. Mediante un (pobre) comunicado, la respuesta de los organizadores fue: «Los preparativos para adoptar medidas contra la propagación de contagiados estaban en marca para el maratón de Tokio, pero sería difícil realizar este torneos, en el que participan tantos corredores aficionados, mientras se ha confirmado la infección de múltiples personas en la ciudad».

Con ese panorama, y teniendo en cuenta que solamente se suspende el evento por nieve, inundación o tornados, las inscripciones «no son reembolsables».

Así…la organización se queda con la suma de 7 millones de euros, tomando a cada inscripción con un costo de 153 euros por corredor, más la remera oficial del evento (38 más).

Uno de los corredores que iban a ser de la partida y ahora mastican bronca, Lucas Báez, conocido como «el gaucho runner» por correr con boina, le contó a Más Aire: «Tenía una gran ilusión. Desde julio que estaba pensando este viaje, así que hoy estoy triste.

«El entrenamiento lo venía haciendo de acuerdo a todas las indicaciones que mi coach (Marcelo Perotti, de Correr Ayuda) me brindó, y que 15 días antes de correr suceda esto, te afecta», reconoció.

Si bien el corredor albergaba alguna esperanza dado que tiene marcas que lo podrían poner dentro del selecto grupo de élite (-«es la única alternativa que me queda»-), su primera reacción fue cancelar el entrenamiento del día y quedarse en su casa. Al rato se enteró que tampoco integraba la lista.

En el grupo de Lucas eran ocho los corredores que iban a ser parte de la prueba y hoy «sufren de un trago amargo».

Por su parte, Daniel Soprano corrió hace dos años la prueba y actualmente se encuentra recorriendo en Asia, por lo que estará presente como espectador de la prueba. «Voy a ver una carrera de 200 corredores, una pena. En Osaka ves barbijos por todos lados, pero en Japón es algo común, por lo que a uno no le causa una impresión diferente a la que ya conoce», comentó.

¿Qué sucederá ahora? Por el momento, no más ni menos que la desazón de aquellos runners que no sólo se quedaron sin correr, sino que tampoco recibirán nada a cambio de lo que ya pagaron.

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