De maratonista olímpica a salvar vidas en plena pandemia

Griselda González tiene 2 horas y 30 minutos en maratón, estuvo en tres Juegos Olímpicos y ahora se ofreció como voluntaria en el rol de auxiliar de enfermería.

5 de abril de 2020

La vida de Griselda González como atleta es más que respetada. Su presencia en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 y Atlanta 1996 representando a la Argentina y el Sidney 2000 con la bandera de España demuestran su talento.

Además, el registro de 2 horas, 30 minutos y 32 segundos en la maratón de Turín el 11 de mayo de 1997 fue por muchos años, el mejor tiempo en la distancia en Argentina, recientemente mejorado por Marcela Gómez en Sevilla.

En total, 20 son las maratones que tiene en su legajo, y nueve cuentan con una marca por debajo de las dos horas y 40 minutos.

Más allá de eso, el presente de la Argentina radicada en España la encuentra como voluntaria en el rol de auxiliar de enfermería en el Hospital Universitario Puerta de Hierro, ayudando a combatir la pandemia de coronavirus.

Griselda es concreta al hablar de la situación en España. En diálogo con Más Aire, expresó: «Aquí estamos, aislados en las casas, aunque lo cierto es que te permiten salir para trabajar».

«En cuanto a lo laboral, en España hay muchas empresas que han implementado el teletrabajo desde casa. Al mismo tiempo, los colegios están cerrados, igual que las universidades, los gimnasios y todos los locales de ocio, sin importar el que sea», afirma.

Con un contrato de tres meses, Griselda se encontraba trabajando en el rol de encargada de planta en una residencia para ancianos, pero ahora se ha puesto a disposición del área de Salud de España, luchando para ayudar a los enfermos. «No me da miedo el coronavirus pero me da respeto y me ayuda a tomar las precauciones debidas. El miedo debe ser algo controlable porque si no estaría bloqueada y no haría bien mi trabajo», cuenta en declaraciones a los medios españoles.

«Mi planta ya estaba llena cuando llegué y estaban abriendo otras sólo para enfermos de coronavirus. Sabiendo ya lo que pasaba en Italia no me sorprendió lo que me encontré. Al venir del mundo de las residencias estás acostumbrada a tratar con ancianos de todo tipo, algunos que están muy bien pese a tener una edad avanzada y otros que son muy dependientes», sostiene.

Con este tipo de gestos, Griselda demuestra que no sólo fue una gran atleta, sino mejor persona. De hecho, varios de sus amigos la califican como «gran anfitriona». El entrenador Jorge Basiricó rememoró: «En 2016, junto con su esposo y atleta Jesús Escribano nos recibieron con Gustavo Frencia en Madrid, nos hicieron sentir como en casa, más allá de lo profesional».

 

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