Dick y Rick, el amor por el deporte entre el padre y el hijo

La historia de Dick y Rick Hoyt trascendió fronteras y se volvió universal, como reflejo de esfuerzo y superación constante, como también como muestra de un amor infinito entre un padre y un hijo.

23 de mayo de 2023

La historia de Dick y Rick Hoyt trascendió fronteras y se volvió universal, como reflejo de esfuerzo y superación constante, como también como muestra de un amor infinito entre un padre y un hijo.

Hoy en día, ya con ambos fallecidos, su ejemplo no debe morir y debe servir de inspiración a la hora de correr la carrera que sea, un 10k, un maratón o un Ironman.

Dick y Rick: su historia

Hay muchos que aún no han conocido la historia de ambos. En Más Aire hace un tiempo la contamos así:

Rick Hoyt es conocido por todos. Tal vez no sepas su nombre, pero seguramente viste la imagen de un padre (Dick) cargando a su hijo mientras corre un Ironman.

Nacido el 10 de enero del 1962, Rick vive con una discapacidad adquirida al nacer por falta de oxígeno en el cerebro. El cordón umbilical se enredó alrededor de su cuello originando una parálisis cerebral.

¿Cómo estar en forma a cualquier edad? Las claves

Los médicos hablaron con Dick y con su esposa y fueron terminantes: “No hay chances de que su hijo se desarrolle”. Pero nunca lo abandonaron, hasta que descubrieron la forma de comunicarse con él.

De hecho, en la escuela estatal no deseaban tomarlo, considerando que “no era normal”, pero los padres insistieron.

“Como no podía hablar, pensaron que no sería capaz de entender, pero eso no era cierto”, remarcan los padres, quienes comenzaron a empezarle el alfabeto. A su vez, remarcan: “Siempre quisimos incluir a Rick en todo, por eso quisimos que vaya a la escuela pública”.

¿Cuál fue el síntoma que demostró su inteligencia? El sentido del humor en todo momento. Los padres percibieron que podrían generar una conexión.

Por eso, a los 12 años ya usaba una computadora moviendo su cabeza y comunicándose con su familia.

Ahí fue cuando todos comenzaron a descubrir que la pasión del pequeño residía en los deportes.

A Rick le construyeron una computadora con un cursor se movía por una pantalla llena de filas de letras.

¿Correr para ponerse en forma o ponerse en forma para correr?

Cuando el cursor alumbraba la letra que Rick quería, el apretaba un switch con la parte lateral de su cabeza. Todos pensaron que diría “hola”, o pediría comida, pero en vez de ello, lo primero que hizo fue alentar a los “Boston Bruins”, equipo de hockey sobre hielo.

En 1975, Rick fue admitido en una escuela pública y en 1977 expresó sus ganas de participar en una carrera benéfica de 5 millas para un jugador de lacross local que se había quedado paralítico por un accidente.

Su padre no era un corredor experto, pero aceptó llevarlo. Cruzaron la meta en el último lugar pero sintieron como si hubieran ganado la carrera. Esa noche, Dick recuerda: “Rick nos dijo que no se había sentido como un discapacitado mientras competía”.

En 1981 corrieron el maratón de Boston y en 1985 hicieron su primer triatlón. Y ese tan sólo fue el comienzo de lo que vendría, lograr completar un Ironman, la prueba más dura del mundo.

Fue por eso que crearon una silla que se acopla al frente de la bicicleta. En el agua, Dick lo arrastra en un bote especial y luego lo empuja en una silla de ruedas adaptada cuando corren.

“Nadie quería a Rick en una carrera. Todos nos miraban, nadie nos hablaba, nadie quería tener nada que ver con nosotros. Pero no los culpaba, la gente normalmente no está educada, y nunca habían visto nadie como nosotros”, expresa el padre.

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La historia de Dick y Rick inspiraron a muchos a correr un Ironman.
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