El hombre que tardó 54 años en cruzar la meta

Un japonés compitió en la maratón olímpica de Estocolmo 1912, pero tras abandonar en el km 27, se retiró avergonzado y sin anunciar su baja. Los jueces lo declararon «desaparecido». En 1967 volvió para completar la distancia.

5 de septiembre de 2020

Aunque suene a «fake news», la historia es cierta. El japonés Shizo Kanakuri completó una maratón en 54 años, 8 meses, 6 dias, 8 horas, 32 minutos y 20 segundos. ¿Cómo pudo suceder esto?

Shizo es atleta y compitió en los Juegos Olímpicos de Estocolmo 1912. Apenas comenzaba el siglo XX y Japón adoptaba costumbres occidentales para crecer como país. Así fue como empezó a crecer el interés por el deporte, más allá de las artes marciales.

Contexto histórico

Tras los Juegos Olímpicos de Londres 1908, el Comité Olímpico Internacional nombró al creador del judo, el doctor Jigoro Kano, como miembro, para intentar extender el atletismo en Japón.

A pesar del entusiasmo inicial, el gobierno japonés no mostró un gran apoyo, por lo que solamente dos atletas lograron su clasificación: el velocista Yahiko Mishima y el maratonista Shizo Kanakuri.

Los dos eran estudiantes universitarios: el primero de la Universidad Imperial de Tokio y el segundo de la Tokio Higher Normal School (la actual Universidad de Tsukuba).

El 19 de noviembre de 1911, Kanakuri logró su pase a los Juegos, con un sorprendente tiempo de 2.32.45. En aquel momento, el récord oficial estaba en manos del sueco Thure Johansson, con un crono de 2.40.34.

A pesar de ello, se estima que la prueba tuvo una distancia de 40 kilómetros.

La carrera

La delegación de Japón tuvo a cuatro integrantes, contando a los dos atletas. Kanakuri tardó 18 días en llegar a Estocolmo, entrenando cuando el tren que lo llevaba a destino hacía una parada.

Por lo tanto, el atleta llegó cansado a la cita olímpica. Para peor, debió cuidar a su entrenador, Hyozo Omori, que se enfermó en el viaje.

Como si fuera poco, sufría de dolores estomacales debido a no poder acostumbrarse a la comida sueca.

La largada de la prueba, realizada el 14 de julio, fue a pleno sol, con 25 grados. Mientras que todos los atletas lucían gorros y se mojaban la cabeza, el japonés tenía la cabeza descubierta y compitió con jika-tabi, unas botas ligeras usadas por los trabajadores orientales.

El cansancio físico y debido a la costumbre de no beber agua, el corredor sufrió por demás en un día de altas temperaturas.

La prueba fue muy dura. Venció el sudafricano Kennedy McArthur, con un crono de 2.36.54. La mitad de los corredores debieron abandonar, muchos sufrieron hipotermia y el portugués Francisco Lázaro fallecería al día siguiente en un hospital, por un golpe de calor, siendo el primer atleta muerto en una competencia olímpica.

El abandono

En el kilómetro 27, Shizo se desmayó y fue socorrido por una familia. Tras recobrarse, debido a la vergüenza que le generaba el no completar la prueba, volvió a su alojamiento, recogió sus cosas sin hablar con nadie y retornó a Japón con gran humillación.

Los supervisores de la carrera, al ver que no había cruzado la meta y ser incapaces de dar con su paradero, notificaron su desaparición a las autoridades. Así fue como lo declararon como “desaparecido”, condición que mantuvo por 50 años.

En 1962, con motivo de la celebración del 50 aniversario de los Juegos de Estocolmo, un periodista conoció de casualidad la historia y, tras investigar, dio con el paradero del atleta.

En 1967, el Comité Olímpico y la TV de Suecia lo invitaron a volver a Estocolmo para terminar la carrera, concluyendo los 42.195 metros en 54 años, 8 meses, 6 días, 5 horas, 32 minutos y 20 segundos.

Tras completar la distancia, bromeó: “Ha sido una carrera larga. Por el camino, me casé, tuve seis hijos y diez nietos“.

Como atleta tendría revancha al llegar en el puesto 16º en Amberes 1920, y participar en parís 1924, sin poder completar la carrera.

Impulsor de la distancia en su país, los japoneses lo conocen como «El padre de la maratón».

 

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