Un atleta viajó a Salta de pretemporada y por la cuarentena no pudo volver. Pasó más de tres meses y, al quedarse sin dinero, trabajó recogiendo pimientos y verduras

Un corredor de 800 y 1500 metros fue a la ciudad de Cachi para entrenar, pero por el coronavirus terminó quedándose por más de 90 días. Luego de quedarse sin plata, debió comenzar a trabajar en los campos cercanos con las cosechas.

12 de mayo de 2020

¿Se imaginan a un atleta viajar para hacer su pretemporada y quedar varado en medio de un poblado en medio de las montañas a causa de la pandemia y cierre de los caminos? Eso le sucedió a Laureano Rosa, que se trasladó a Cachi, en la provincia de Salta, para preparar su año deportivo y se debió quedar por más de tres meses.

Allí, después de un tiempo, se le terminó el dinero y debió empezar a trabajar haciendo changas y ayudando en las cosechas de  campos cercanos.

Laureano es un atleta de la ciudad de Mercedes, federado por el club FCmax y que compite principalmente en las distancias 800 y 1500 metros. Su idea era competir en abril, en las competencias de la Federación Atlética Metropolitana, pero nunca pensó que pasaría casi 100 días sin poder retornar a su hogar.

Su plan inicial era estar en la altura de Cachi (a 2500 metros del nivel del mar), durante un mes. Pero como le sucedió a todo el mundo, de un momento a otro se encontró con el cierre de caminos y suspensión de vuelos por la pandemia por coronavirus.

Con el paso del tiempo, el atleta fue quedándose sin dinero para pagar el alojamiento y empezó a trabajar en las cosechas de campos cercanos, recolectando pimientos y verduras. Allí, también tenía a su alcance alimentos y un lugar donde cada tanto, podía entrenar, siguiendo la planificación de su coach, Matías Cabrera.

En diálogo con Más Aire, el atleta contó: «Pasé de entrenar feliz al lado de atletas olímpicos a quedarme sólo en Cachi, esperando a que me autorizaran a volver para estar con mi familia»

«Se me acabó la plata para seguir subsistiendo y encima estaba triste. Pero me ofrecieron trabajar en un campo a 11 kilómetros, lo que me servía para ir corriendo a ese trabajo y en parte, entrenaba. Ahí se cosechaban pimientos, frutas y verduras, lo que me permitía también tener alimentos», sostuvo.

Sobre su retorno, rememoró: «Ni bien se pudo conseguir un pasaje para volver a casa, ni lo dudé y pagué el pasaje. Fueron 38 horas y más de 30 controles hasta llegar a Buenos Aires, pero conseguí volver, que era lo que quería».

 

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