Un montañista sube al Everest desde su casa

Después de ver a runners correr maratones y hasta ultra-maratones en el living de su hogar, un amante de la montaña simuló el ascenso al monte más alto del mundo…en su domicilio. Además, lo hizo con fines benéficos.

11 de mayo de 2020

En esta cuarentena por la pandemia de coronavirus creíamos haber visto todo, con cientos de runners simulando correr maratones, e incluso ultra-maratones, hasta que alguien los superó a todos: el montañista inglés Roby Ferguson, que desde su propio domicilio simuló subir al Monte Everest.

El montañista inglés, de 51 años, ascendió durante más de 24 horas desde su escalera. En diálogo con el medio Euronews Living, este andinista explicó que «subir a una gran altitud siempre requiere de una buena capacidad de ahorrar eficazmente las fuerzas, sin importar si lo realizas en una montaña o en casa».

Rob estaba invitado a intentar el ascenso en 2020, pero el coronavirus fue el responsable de cancelar la excusión y se quedó con las ganas. El inicio del viaje con destino a Nepal estaba programado para abril, pero por motivos obvios, fue suspendido.

Este inglés integra la Sociedad Geográfica Real y es embajador de la marca de ropa canadiense Arcteryx, y emprendió este «ascenso» junto con dos alpinistas: Jenny Wordsworth y Lucy Aspden, las que desistieron antes de poder llegar a la cima y hacer cumbre.

En un resumen de la experiencia, remarcó: «Hay varios estados que atraviesas en este momento, pero lo haces paso a paso».

Pero esta acción, más allá de ser recreativa, tuvo un fin benéfico: el de recaudar fondos para el personal médico de la Royal Medical Benevolent Fund.

Así, Rob consiguió hacer la distancia de 17600 metros, lo que significaría un ascenso y un descenso del monte, dado que la cima se encuentra a una altitud de 8.848 metros sobre el nivel del mar.

En su camino, cada 50 o 100 pasos dados en la escalera de su hogar, Rob hacía pausas de 10 minutos.

Además, en el ascenso fue cambiando de ánimo, desde estar sumamente alegre hasta pensar en desistir y abandonar su intento.

De hecho, cuando restaban mil pasos solamente, pensó seriamente en retirarse y darse por vencido.

Pero así y todo, tuvo el coraje necesario y logró cumplir la tarea.

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