De clasificar para correr los 42k de Boston a correrlo en su vecindario

Muchos pospusieron sus sueños por la cancelación de la carrera, pero nadie dejó de correr la maratón de manera virtual.

14 de septiembre de 2020

La pandemia por Covid-19 llevó a que los clasificados para la Maratón de Boston debieran tener que soñar con correr la carrera en Estados Unidos en 2021.

A pesar de ello, de manera virtual, en todas partes del mundo se vieron corredores completando los 42.195 metros y celebrando en su llegada.

En Paraguay, Silvana Rivarola y Carmen Ramos corrieron la maratón, logrando completar la distancia en medio de altas temperaturas y mucho humo, producto de incendios y sequía en la zona.

Tras completar la prueba en 3 horas, 23 minutos, y 35 segundos, Silvana le relató a Más Aire su experiencia:

Carmen Ramos y yo logramos el año pasado la clasificación a Boston (hasta ahora, una sola paraguaya logró correr Boston -triatleta y finisher en un Ironman, residente en New York), así que desde el momento que recibimos esa confirmación de haber clasificado, el orgullo y la felicidad fueron enormes.

Soy coach del Team «Todos somos corredores» y ella entrena en el Club Running del Profe Eladio Fernández, así que nos conocíamos de vista, o de cruzarnos haciendo fondos y carreras, pero me pareció buena idea proponerle viajar juntas a este desafío tan grande.

En diciembre 2019 ya teníamos los pasajes y hospedaje reservados. Recibir el 2020 era recibir el año de una oportunidad única.

Pero resulta que fue el año del Covid-19 y todos los planes se vieron afectados. Después de la suspensión de los 42k de Tokio, las esperanzas empezaron a tambalearse, pero no perdíamos la ilusión…hasta que llegó el mail de postergación, 14 de setiembre.

Parecía tan lejano que seguimos apostando por viajar y competir allá, nos ganamos ese derecho y con mucho sacrificio.

Pudimos cambiar fecha de vuelo con una multa y logramos, luego de mucha lucha, que nos repongan la plata del hotel porque ya no tenía disponibilidad para la nueva fecha solicitada.

Mientras buscábamos nuevo hospedaje, los casos de coronavirus en EE.UU. empezaron a aumentar drásticamente y volvimos a sentir un «bajón».

Meses de incertidumbre hasta que finalmente llega la suspensión del maratón más antiguo, que te devolvía el dinero de la inscripción y no te «guardaba» lugar para 2021. ¡Con lo que cuesta llegar!

En medio del «duelo» aparece la loquísima opción de hacerla de manera virtual. Mi primera reacción fue un no rotundo. Si iba a correr esta maratón, que fuera en Boston.

Nunca antes se me pasó por la cabeza correr en mi ciudad, por sus 7 colinas y el tremendamente caluroso clima…Hasta que en un chat denominado irónicamente «Maratonista Mala Junta», otro gran corredor paraguayo que vive en Canadá y también logró clasificar a Boston (Julio Castillo) me dice: «Nos ganamos con mucho esfuerzo este derecho. Nos merecemos esa medalla corramos donde corramos». Y me inscribió.

A mi me tocó a mí convencer (no fue nada difícil) a Carmen y empezar a planificar esta locura virtual. Empecé a subir los kms de los fondos y la intensidad en los fartlek y las series… empecé a «hacerme la idea» que correría 42.195mts en Asunción.

Unas semanas después, se unieron otros «locos»: Euge Peroni y Darío Zanín (argentino) que se inscribieron a la maratón virtual de San Francisco.

Y empezamos a pensar en el circuito y la fecha (entre el 7 y el 14 de setiembre) menos hostiles, hasta que luego de varios cambios, decidimos fijar el sábado 12 que podríamos tener asistencia de amigos runners y dar varias vueltas por el parque Ñu Guasú y calles que lo rodean.

A decir verdad, la ayuda del «team aguante» marcó la diferencia en un día tan caluroso y de tanto humo (por incendios y sequía).

Particularmente, me sentí segura y cada vez más feliz de haber tomado la decisión de correrla en mi país, junto a los míos, Fue una batalla a ganar en plena pandemia.

Muchas ilusiones nos robó el año del COVID, pero esta medalla no.

¿Cómo resumir estos 42 kilómetros? Duros. Sobre todo a partir de los 30K, con una sensación térmica alta y con el aire contaminado por el humo, pero el «team aguante» nos esperaba cada 2K con agua, bebidas isotónicas y la mejor energía.

Por eso digo que la corrí de forma individual (acompañada de cerca por mis liebres de lujo), pero la medalla la ganamos entre todos.

La experiencia no la puedo resumir en palabras. Es como correr…no se puede explicar, tenes que sentirla.

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