Dos corredores decidieron aislarse en una isla desierta

Ragna Debats y Pere Aurell estaban viajando por Latinoamérica hasta que sufrieron la cancelación de una carrera. En vez de volverse a Europa, prefirieron confinarse en una isla.

9 de abril de 2020

(Por Fede Sánchez Parodi).- La vida de Ragna Debats y Pere Aurell es muy diferente a lo tradicional. Son dos expertos corredores especializados en trail, de los mejores a nivel mundial.

Los dos han ganado de las carreras más importantes a nivel internacional y en 2020 se propusieron recorrer Latinoamérica. Ambos, junto con su hija Onni, fueron visitando diferentes países, hasta que al llegar a Costa Rica (iban a competir en la Volcano Ultra Marathon), supieron de la postergación de la competencia y en vez de volver a España, donde la pandemia por el coronavirus tienen en jaque al sistema de salud del país, optaron por hacer su propia cuarentena en una isla desierta.

En sus redes sociales, Ragna (ganadora hace un par de años del K42 en Villa La Angostura y en febrero, de la carrera 4 Refugios, en San Carlos de Bariloche), expresó: «Tarde o temprano tenía que suceder … por eso queríamos aprovechar al 100% los días que nos quedaban para correr libremente. Somos afortunados de haber podido completar el continente de América del Sur sin apenas cambiar nuestros planes.

Ahora estamos en Costa Rica y aquí las medidas aún no son tan drásticas como en Europa, pero debido a la ética y al ver lo que le está sucediendo al resto del mundo, hemos decidido cambiar nuestros planes.

El plan inicial en Costa Rica fue la carrera Volcano Ultra Marathon. Cuando se nos notificó que la carrera se pospuso, decidimos hacer un desafío personal. Queríamos unir el océano Pacífico con el Atlántico a pie (350 km), pasando por el punto más alto de Costa Rica (Chirripó 3888m). Hace un par de días, de acuerdo con las circunstancias reales, decidimos no hacer nada de esto … En cambio, Onna, Pere y yo viviremos de la manera más simple posible en una playa (accesible solo en barco) con provisiones para vivir 21 días (mínimo) y sin tener contacto con nadie. Todavía podemos salir a correr y llevar una vida semi-normal en el área en la que nos encontramos.

Este será nuestro desafío para Centroamérica. Con esta forma de aislamiento social, esperamos proteger a nuestra hija Onna y ayudar a limitar la propagación de este virus. Esperamos vivir una experiencia familiar única que fortalezca nuestro vínculo y nos haga crecer como personas.

Esperemos que, después de estos días, la situación haya mejorado un poco … ¡Estando juntos de cerca, como lo hemos estado durante los últimos meses de Rolling Mountains, sé que no lo pasaremos tan mal! ¡Cuídate, nosotros también lo haremos! ¡Queremos verlos a todos nuevamente! ¡Grandes abrazos para todos! Ragni y Onna y Pere», cerró.

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