La banana o el plátano, ideal para los corredores

Consumir esta fruta rica en potasio antes del entrenamiento es ideal para recuperar la energía perdida ¿La clave para evitar calambres?

7 de julio de 2020

La banana es una de las frutas con más potasio. El mismo es un mineral que mejora el funcionamiento de los músculos y es esencial para mantener el balance hídrico en el cuerpo. Esta fruta ayuda a controlar la presión arterial, reduciendo el riesgo de infarto y asegurando una buena salud cardíaca.

Su combinación de nutrientes y cualidades energéticas la convierten en un alimento sano y casi indispensable para los deportistas. Siendo una de las frutas más equilibradas, de fácil absorción y práctica para comer fuera de casa como colación. Los músculos del cuerpo deben mantener un balance de minerales específicos: potasio, calcio y magnesio. Cuando estos minerales se desequilibran, los músculos pueden reaccionar con calambres. La banana es una gran fuente de potasio y por eso ayuda a combatir este desequilibrio.

Su buena dosis de potasio y vitamina B6 permite ser una buena opción para evitar los calambres. Cuando se ingiere en pre-entrenamiento, ayuda en el abastecimiento de azúcar en la sangre y a la recuperación de potasio y azúcares perdidos durante el entrenamiento.

Pero la ausencia de potasio no es la única razón de la aparición de calambres:

La pérdida de líquidos: además de la pérdida de agua que a su vez provoca un desequilibrio de fluidos corporales, ocurre la pérdida de electrolitos tales como sodio y potasio, que hace que los músculos sean más susceptibles a contracciones involuntarias.

La fatiga: el sobre entrenamiento, sin respetar el tiempo adecuado para la recuperación, causa fatiga muscular, lo que facilita la aparición de calambres musculares.

Factores metabólicos: el amoniaco y ácido láctico liberados durante el ejercicio producen un ácido intracelular, que afecta a las fibras musculares y aumenta el riesgo de aparición de calambres.

La Temperatura: cambios de temperatura corporal con el medio ambiente, tanto en la parte superior como en la inferior, pueden dar lugar a contracciones involuntarias. Este fenómeno se llama «calambres inducidos por el calor.»

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