La historia de un perro que subió cuatro veces el Aconcagua

Oro era un perro callejero que fue adoptado por un guía de montaña. Juntos ascendieron a una de las cimas más altas del mundo.

8 de septiembre de 2020

Alcanzar la cima del Aconcagua, la segunda montaña más alta del mundo después del sistema de los Himalayas, es un sueño de muchos.

Ubicada en la provincia de Mendoza, en Argentina, su altura es de 6962 metros por sobre el nivel del mar.

Hay muchas historias de montañistas que coronaron su meta al alcanzar su sueño y otros que no lo consiguieron. Quien luce cuatro ascensos es Oro, el perro montañista.

Ignacio Javier Lucero es el compañero de Oro. Trabaja de guía de montaña y el perro lo acompaña a todos lados. Es por eso que en cada una de sus salidas, los dos suben cerros y montañas.

Amor a primera vista

Oro era un perro de la calle y vivía en cualquier lado, hasta que un día se instaló en la puerta de lo de Ignacio y nunca más se fue.

Pero la unión del hombre y del perro sucedió luego del que el primero sufriera un infarto en el Himalaya, a 7400 metros de altura.

«Él empezó a vivir en la puerta de mi casa y yo lo empecé a entrenar, aunque en realidad nos empezamos a entrenar juntos porque fuimos aprendiendo», rememora Ignacio.

En medio de su recuperación, el guía de montaña comenzó a encariñarse con su nueva mascota: «Me empezó a contener desde lo psicológico y lo físico. Me fue potenciando y es un perro que aprende muy rápido».

En 2016, Ignacio decidió enseñarle a Oro formas de usar su propia energía para moverse mejor en las montañas.

Así fue como el perro comenzó a desenvolverse, anticipando tormentas, o marcando los caminos. También establece tiempos de hidratación o de descanso.

«Por mis problemas de salud yo tenía prohibido volver a subir el Aconcagua y sin él no hubiera podido volver a hacerlo», contó.

Para Ignacio, Oro no es sólo un perro deportista sino su asistente y su compañero. «Junto a él promocionamos el bienestar animal y promuevo que al perro se le dé las posibilidades de tener derechos», completó.

El Himalaya quedó pendiente

A pesar de la intención de visitar los Himalayas, las autoridades de España no autorizaron a que el perro viajara. Es por eso que Nacho debió emprender el desafío en soledad y con lágrimas en los ojos, pero pudo alcanzar su meta.

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