La runner de 33 años que padeció coronavirus: «Era como tener alquitrán caliente en el pecho»

Mara Gay es una periodista y corredora que tuvo síntomas de un día para otro y terminó con neumonía por culpa del Covid-19.

19 de mayo de 2020

Está demostrado que el Covid-19 ataca a todos por igual, y si bien aquellos que hacen deporte demuestran contar con defensas más altas gracias a llevar una vida sana, eso no los salvará tampoco de contagiarse.

El mejor ejemplo lo sufrió la periodista Mara Gay, del prestigioso periódico New York Time. Pasó de trabajar y salir a correr con normalidad, a casi no poder respirar en una cama de hospital.

Se sabe que en NY, el coronavirus está haciendo estragos, con miles de muertos. En una editorial brindada a su diario, Gay contó lo que padeció: «El día antes de enfermarme, corrí tres millas, caminé 10 más, luego corrí escaleras arriba hacia mi apartamento del quinto piso como siempre, tirando la ropa conmigo mientras avanzaba. Al día siguiente, el 17 de abril, me convertí en uno de los miles de neoyorquinos que enfermaron con Covid-19. No he sentido lo mismo desde entonces».

Con más de 24 mil muertes en menos de dos meses, New York es en la actualidad la ciudad más afectada en Estados Unidos. Mara pudo salvarse de morir, pero no logró evitar el sufrimiento «El segundo día que estuve enferma, me desperté con lo que parecía un alquitrán caliente enterrado profundamente en mi pecho. No podía respirar hondo a menos que estuviera a cuatro patas».

Con 33 años y gran amor por el running, Mara Gay llevó siempre una vida saludable, aunque el Covid-19 casi la supera: «Yo soy una de las afortunadas. Nunca necesité un ventilador. Sobreviví. Pero 27 días después, todavía tengo neumonía persistente. Yo uso dos inhaladores, dos veces al día. No puedo caminar más de unas pocas cuadras sin parar».

«Apenas podía hablar por teléfono. Me gustaría decir que pude leer un poco, pero no lo hice. Soy periodista y no podía ver las noticias. Fue ahí cuando cerré los ojos y me vi corriendo a lo largo de la costa de Nueva York, sana y completa, con todos mis 8,5 millones de vecinos a mi lado. Me imaginé haciendo las cosas que aún no había hecho, como casarme, comprar una casa, ser madre, tener un perro. Observé la pared de fotografías junto a la ventana de mi sala de estar y prometí a las personas que estaban en ellas una y otra vez que nos veríamos pronto», confiesa.

Finalmente, Mara cerró su nota en el NY Times con palabras que salieron de su corazón: «Espero que el coronavirus nunca llegue a tu ciudad. Pero si es así, también rezaré por ti».

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