Las claves en los cambios de ritmo

La clave es hacerlo durante mucho tiempo. Sólo con eso ya se logrará una mejor resistencia y se fortalecerá el sistema cardiorespiratorio.

24 de agosto de 2020

Aquellos que empiezan a correr se sienten  al principio acomplejados por su ritmo. A veces piensan que lo hacen demasiado lento, y en otros momentos consideran que deberían llevar un ritmo más intenso. Pero la verdad es que no importa lo que diga el reloj. Incluso el trotar a un ritmo relajado brinda varios beneficios.

En primer lugar, ayuda a reducir drásticamente el riesgo de lesión mientras te mantenés en buena forma. Además, si se lo hace por un buen período de tiempo ayuda a mejorar  la resistencia y la capacidad de quemar grasas, y aumenta el flujo de sangre a los músculos, sin omitir  la fortaleza mental.

Para determinar si se está trotando lo suficientemente lento, lo primero que hay que tener en cuenta es la respiración: si se empieza a jadear, hay que bajar el ritmo o hacer más pausas. También hay que saber que es una falacia aquello de que si siempre corremos a un ritmo lento no mejoraremos nuestro estado. Si lo hacemos durante mucho tiempo, lograremos mejor resistencia y se fortalecerá nuestro sistema cardiorespiratorio.

Por último, hay que saber que aunque corramos a ritmo lento, eso no significa que no podamos afrontar algunas cuestas que puede haber en el lugar por el que estamos trotando. ¿Cómo hacemos para afrontarlas sin acelerar la marcha? Acortando la zancada y balanceando más los brazos para ayudarnos en el impulso.

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