Romina Basualdo, la primera argentina en llegar al podio Olympia

La culturista de General Lamadrid terminó tercera en la categoría Bikini Fitness del certamen más importante del mundo, que tuvo lugar en Las Vegas. Hasta 2008 nunca había practicado algún deporte. Al año siguiente, entró por primera vez a un gimnasio y nunca más paró.

17 de octubre de 2017

La culturista de General Lamadrid terminó tercera en la categoría Bikini Fitness del certamen más importante del mundo, que tuvo lugar en Las Vegas. Hasta 2008 nunca había practicado algún deporte. Al año siguiente, entró por primera vez a un gimnasio y nunca más paró.

Ya pasó un tiempo, pero Romina Basualdo todavía tiene una sonrisa enorme dibujada en su rostro. Es que no puede -ni quiere- olvidarse de todo lo que vivió el 17 de septiembre de 2017. Ese día ella volvió a participar del Joe Weider’s Mr. Olympia, en Las Vegas, nuevamente en la categoría Bikini Fitness.

Romina Basualdo había logrado el noveno puesto en 2016. “Fue mi debut, y sinceramente el resultado superó todas mis expectativas”, decía en la charla con Más Aire, en la previa a esta segunda experiencia, cuando se prometía “seguir mejorando, en búsqueda de la excelencia”. Y así fue, finalmente, ya que deslumbró al jurado y obtuvo nada menos que el tercer puesto.

“Lo que siento es un gran orgullo y satisfacción de ser la primera argentina en llegar al podio Olympia entre 35 atletas. Es una sensación indescriptible”, cuenta ahora, totalmente eufórica.

La categoría Bikini Fitness, explica, “se ubica dentro del fisicoculturismo y del fitness, tanto amateur como profesional. Y lo que se evalúa es el equilibrio y la simetría corporal. Buscan un cuerpo tonificado, con curvas, pero que también se resalte la belleza femenina.

Y además se puntúan las poses, los movimientos en el escenario y la presentación en general, que incluye todo el make-up”. Esta competencia es, asegura, “la más importante en fisiculturismo y fitness”.

La culturista de General Lamadrid terminó tercera en la categoría Bikini Fitness del certamen más importante del mundo, que tuvo lugar en Las Vegas.

Cuesta creer que antes de comenzar a entrenarse en un gimnasio, para luego dedicarse de lleno al fitness, no hiciera ningún tipo de deporte. “Pero es la verdad. Incluso pesaba muy poco, y me alimentaba muy mal. En mi infancia había competido en gimnasia acrobática y artística en General Lamadrid, mi pueblo natal. Y practiqué algunos deportes en el colegio. Pero no mucho más que eso”.

Rendirse, jamás

En el 2008 a Romina tuvo muy malas experiencias a nivel personal. Pero lejos de quedarse atrapada en el dolor, ese fue justamente el puntapié inicial para abrazar su pasión por el fitness.

“Tuve momentos de gran depresión por un problema personal. Pero los médicos me sugirieron realizar alguna actividad física, porque eso me ayudaría. Y así fue como en el 2009 entré por primera vez a un gimnasio. Desde ese momento se convirtió en mi templo, y amo entrenar con pesas”, dice.

Cuando todavía vivía en Bahía Blanca -desde hace un año reside en Miami- conoció a Claudio Hait, quien hoy es su esposo y coach. Él fue quien la motivó a empezar a competir. Y desde su primer torneo, en octubre del 2013, ya no paró más: “Empecé participando en diferentes pruebas en mi ciudad, en Córdoba, en Mar del Plata, en Necochea y en Buenos Aires. Luego, en diciembre de ese mismo año, la Federación Argentina de Musculación me seleccionó para representar a nuestro país en el Mundial Arnold Classic USA, todavía como amateur. Y en el 2015 ya comencé a competir como profesional”.

Para poder mantener su cuerpo se entrena 45 minutos diarios, cinco días a la semana, llevando a cabo en el gimnasio una rutina dirigida por su marido. Y además hace 35 minutos de caminata rápida en doble turno todos los días.

“También tengo una dieta que se basa en seis comidas diarias cada tres horas, de pequeñas porciones o cantidades de proteínas; carnes, que puede ser pescado, pollo o pavo (no consumo carnes rojas porque no me gustan); claras de huevos; vegetales; y algunos carbohidratos como arroz, batata o papa. Y evito todo tipo de azúcares, gaseosas y harinas”, detalla.

Romina también diseñadora de indumentaria y, además, desarrolló una faja reductora y de entrenamiento, que lleva su nombre y se vende online (www.rominabass.com), tanto en EE.UU. como en Argentina.

“Es totalmente elastizada, súper cómoda. Sirve para modelar el abdomen; mejorar la postura corporal; y protege la zona lumbar de posibles lesiones”. Esta es, sin dudas, una muestra más de que todo lo que hace está relacionado con el fitness. “Para mí es un estilo de vida. Hace cuatro años que elegí este camino, que me brinda equilibrio y bienestar físico y mental. El entrenarnos es algo que disminuye el estrés y previene muchísimos problemas de salud. Por eso lo recomiendo siempre”, dice sin dudar.

Romina Basualdo es una referente del fitness argentino
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